Evaki se desvaneció sigilosamente entre los frondosos árboles del Amazonas.
Era una mañana fría, las primeras luces del alba dejaban entrever las gotas de rocío que pendían de las hojas.
De repente, un golpe de viento golpeó una rama, el agua descendió lentamente por el filo de la hoja, y gota tras gota como si de un dominó se tratara, recorrió el largo camino que la separaba del suelo. Armoniosamente todas aquellas moléculas se pusieron de acuerdo para llegar a la vez hasta el pecho desnudo de Yarokani, el cuál sobresaltado abrió los ojos.
La diosa de los sueños había hecho su elección, él sería a partir de ese momento el encargado de dar tranquilidad a esas personas. El sería el guardian, el protector, el que velaría por la seguridad de todos ellos.
Yarokani había sido hasta entonces el chamán del pueblo, pero Evaki le proporcionó las armas necesarias para algo que ni siquiera antes hubiera imaginado. El se había convertido de la noche a la mañana, en El Creador de Sueños.
Dioses, hadas, brujas, hechiceros, magos, madrastras...muchos han sido en la historia, los encargados de ir durmiendo a gente por ahí a diestro y siniestro, pero ¿Y que hay de ahora?
Esta claro que ya nadie cree en estas criaturas de ficción, psss, cuentos chinos, o a lo mucho ¡cuentos para niños! Pero...¿y si ellos en verdad existieran? ¿Y si estos creadores de sueños pasearan entre nosotros cada día? Por la calle, en el supermercado, en el colegio, en los hospitales...piensen en ello, puede que no todo sea ficción, puede que solo Evaki haya cambiado a sus aliados y ahora se hagan llamar simplemente "anestesistas"...

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